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Zaliza Marketing

De quién son tu dominio, tus cuentas de publicidad y tu ficha de Google

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El día que se descubre siempre es el peor día

La conversación es casi idéntica cada vez. Un negocio decide cambiar de agencia —por precio, por resultados, porque la persona con la que hablaba se fue— y al pedir los accesos aparece el problema: el dominio está registrado a nombre de la agencia, la cuenta de Google Ads cuelga de su cuenta de administrador, la ficha de Google tiene como propietario principal un correo que nadie reconoce y la web está en un alojamiento contratado por ellos.

Nada de eso suele hacerse con mala intención. Se hace porque es más rápido. Cuando empezasteis, alguien tenía prisa por lanzar y creó todo con su propio correo en diez minutos en vez de pedirte datos, tarjeta y verificaciones durante dos semanas. Funcionó. Y se quedó así cuatro años.

El problema no es que lo gestione otro. El problema es que nadie lo comprobó mientras la relación iba bien. Pedirlo cuando ya estás de salida convierte un trámite administrativo en una negociación, y una negociación con prisa se pierde.

Esto se revisa en una tarde. No hace falta entender de marketing: hace falta abrir seis sitios y mirar un nombre en cada uno.


La prueba de los quince minutos

Antes de entrar en detalle, la versión corta. En cada activo hay que responder una sola pregunta: si mañana me quedo sin agencia, ¿puedo entrar yo?

ActivoDónde se miraQué tiene que aparecer
El dominioPanel del registrador o una consulta WHOISTu nombre o el de tu empresa como titular
El alojamientoLa factura anualTu razón social, no la de la agencia
La webUsuarios del gestor de contenidosUn usuario tuyo con rol de administrador
La ficha de GooglePerfil de empresa → UsuariosTu correo como propietario principal
Google AdsAdministrador → Acceso y seguridadTu correo con acceso de administrador
AnalyticsAdministrar → Gestión de accesosTu correo como administrador de la propiedad
MetaConfiguración del negocio → CuentasTu portafolio comercial como propietario de la página

Si en alguna fila la respuesta es «eso lo lleva mi agencia», esa fila es una tarea pendiente, no un fallo. Lo preocupante es la fila en la que ni siquiera sabes a quién preguntar.


1. El dominio: el único que no tiene arreglo rápido

De todos los activos, el dominio es el que más duele perder y el que más veces está mal. Es la dirección de tu web, el remite de tu correo y el nombre con el que te encuentran: todo lo demás se puede rehacer, esto no.

Lo que hay que mirar no es quién paga la renovación, sino quién consta como titular en el registro. Son dos cosas distintas y se confunden siempre. Puedes llevar seis años pagando un dominio que, para el registro, es de otra persona.

Hay dos formas de comprobarlo:

  • Entrar al panel del registrador con un usuario tuyo. Es la prueba definitiva. Si para ver tu propio dominio tienes que escribir a alguien, en la práctica no es tuyo, diga lo que diga la factura.
  • Consultar los datos públicos del dominio. Una consulta WHOIS o RDAP te devuelve el titular. Ojo: la protección de datos oculta los datos personales de los titulares particulares, así que en muchos dominios verás el contacto tapado. En cambio, cuando el titular es una empresa suele aparecer la razón social, y ahí es donde se descubren las sorpresas.

Si el dominio no está a tu nombre, se cambia. En los .com, .net y similares el traspaso entre proveedores va con código de autorización y confirmación del titular, y después del cambio el dominio queda bloqueado unos días. En los .es no hay código de autorización: el traspaso lo ejecuta el propio registro con la conformidad del titular, que es justo el motivo por el que conviene que ese titular seas tú.

Si vas a empezar de cero o quieres moverlo, registrar un dominio a tu nombre cuesta lo mismo que a nombre de un tercero, y traerlo de otro proveedor es un trámite de días, no de meses. Lo que no se arregla es un dominio que caduca sin que nadie avise: los dominios con tráfico se compran a los pocos minutos de quedar libres.


2. El alojamiento y la web

Aquí la pregunta útil no es de quién es la cuenta, sino otra más concreta: ¿puedes descargarte hoy una copia completa de tu web sin pedir permiso? Archivos y base de datos. Si la respuesta es sí, el alojamiento importa mucho menos, porque una web que se descarga es una web que se muda.

Mira dos cosas. La factura anual del alojamiento, que debería ir a tu razón social y a tu CIF; si va a la de la agencia, estás pagando un servicio que contrata otro en su nombre. Y los usuarios del gestor de contenidos: tiene que existir un usuario con tu correo y rol de administrador, no de editor. Un editor cambia textos; un administrador instala, exporta y da de alta a otros.

La señal de alarma de verdad es la web montada en un sistema propio de la agencia del que no se puede exportar nada. Eso no es una web que tienes: es una web que alquilas, y el día que te vas te vas sin ella. Si estás pidiendo presupuestos, en qué pedir en un presupuesto de página web está la redacción exacta para dejarlo cerrado antes de firmar, y si ya tienes que moverla, migrar sin perder posiciones explica el orden.


3. La ficha de Google

El perfil de empresa de Google tiene un propietario principal, y sólo puede haber uno. Debajo hay otros propietarios y administradores, que pueden hacer casi todo menos una cosa: quitarle el sitio al principal.

Se comprueba entrando al perfil y abriendo la sección de usuarios. Si el propietario principal es un correo de la agencia, puedes seguir trabajando con normalidad durante años y no notar nada. Lo notas el día que quieres sacarla de ahí: existe un procedimiento para solicitar la propiedad, pero depende de que el otro lado conteste dentro de un plazo, y si no contesta la cosa se alarga.

Lo que nunca hay que hacer mientras se resuelve es crear una ficha nueva. Partir las reseñas entre dos fichas duplicadas es peor que esperar: las valoraciones no se fusionan sin más y la que lleva años acumulándolas es la que rankea. Si la ficha te la han tocado, reclamado o duplicado, los problemas de suplantación de la ficha van por otro camino; y si lo que quieres es sacarle partido a la que ya tienes, está cómo optimizar la ficha.


4. Google Ads: la cuenta y el historial

En Google Ads se mira en Administrador → Acceso y seguridad. Ahí hay dos pestañas que cuentan cosas distintas:

  • Usuarios. Las personas con acceso y su nivel. Tu correo tiene que estar y tiene que decir «administrador».
  • Administradores. Las cuentas de administrador (las MCC de las agencias) vinculadas a la tuya, y cuál de ellas figura como propietaria. Una cuenta sólo tiene una propietaria.

Hay una diferencia importante entre que tu agencia gestione tu cuenta desde su MCC —normal, cómodo y lo que hace todo el mundo— y que esa MCC sea la propietaria de una cuenta creada por ellos. En el primer caso el día que os separáis se desvincula y ya está. En el segundo, lo que se queda del otro lado es el historial completo de la cuenta.

Y el historial importa de verdad. Las campañas aprenden con los datos de conversión acumulados, y una cuenta nueva empieza desde cero aunque le pongas el mismo presupuesto y los mismos anuncios. Revisa también el perfil de pagos: si la tarjeta y las facturas son de la agencia, lo que llega a tu contabilidad es una factura por un servicio, no tu gasto publicitario. Nosotros lo explicamos al hablar de campañas de Google Ads antes de empezar, porque es la parte que luego no se puede reconstruir.


5. Analytics, Search Console y el gestor de etiquetas

Estos tres parecen menores y son los que peor envejecen.

Google Analytics. La propiedad vive dentro de una cuenta, y necesitas ser administrador de las dos cosas. Si está en la cuenta de la agencia y un día desaparece, desaparecen con ella los años de datos: no hay forma de recuperar un histórico de visitas que ya no existe. Es el único activo de esta lista que no se puede rehacer ni pagando.

Search Console. Aquí hay una buena noticia: puedes verificarte tú mismo como propietario añadiendo un registro TXT en el DNS de tu dominio. No necesitas que nadie te invite y nadie te lo puede quitar mientras controles el dominio. Si vas a hacer una sola cosa de este artículo esta semana, que sea ésta. En la auditoría SEO que puedes hacer tú mismo está el resto de lo que se ve desde ahí.

El gestor de etiquetas. El contenedor de Google Tag Manager es lo que inyecta las etiquetas de medición y de remarketing en tu web. Si el contenedor es de otro, hay código ejecutándose en tu página que tú no controlas ni puedes quitar sin tocar la plantilla.


6. Meta: la página, Instagram y la cuenta publicitaria

En Meta la propiedad no está en las personas, está en el portafolio comercial (lo que antes se llamaba Business Manager). Los activos —la página de Facebook, la cuenta de Instagram, la cuenta publicitaria, el píxel— pertenecen a un portafolio, y las personas sólo tienen permisos dentro de él.

El enredo típico es éste: tú eres administrador de tu página de Facebook desde hace años, así que das por hecho que es tuya; pero quien la tiene reclamada dentro de su portafolio es la agencia. Se comprueba en Configuración del negocio → Cuentas, mirando qué hay listado en páginas y en cuentas publicitarias.

Lo correcto es que tu negocio tenga su propio portafolio comercial, que sea el propietario de la página, del Instagram y de la cuenta publicitaria, y que desde ahí se le dé acceso de socio a la agencia. Así, el día que se acaba, se retira el acceso en un clic y no se mueve nada más. Si además usáis la API de WhatsApp Business, el número vive dentro de una cuenta de WhatsApp Business ligada a un portafolio, y moverlo de sitio es el trámite más incómodo de todos: mejor nacerlo en el tuyo.


El que explica a todos los demás: el correo

Si al repasar las seis filas anteriores aparece una y otra vez el mismo correo desconocido, ya tienes el diagnóstico. Casi todos estos problemas tienen el mismo origen: todo se creó con la cuenta de Google de alguien de la agencia, o con un tunegocio.agencia@gmail.com que nunca has visto.

La solución es aburrida y funciona: una cuenta de correo de tu propio dominio, controlada por ti, que sea la propietaria de todo lo demás. No la usas a diario, no hace falta; la guardas, como se guardan las llaves de un local que abre otro. Y las contraseñas, en un gestor, no en una hoja de cálculo compartida.


Cómo se pide, sin que parezca una amenaza

Lo importante es pedirlo cuando todo va bien, porque entonces no es un conflicto sino un trámite. Un correo de cuatro líneas basta:

«Estamos ordenando los accesos de la empresa. ¿Podéis confirmarme a nombre de quién están el dominio y el alojamiento, y darme acceso de administrador o propietario a la ficha de Google, a la cuenta de Ads, a Analytics y al portafolio de Meta? Seguís gestionándolo vosotros igual, sólo quiero que la titularidad esté a nuestro nombre.»

Una agencia que trabaja bien contesta con una lista y lo arregla en una semana. También le conviene: así nadie le discute nada el día que el proyecto termine, bien o mal. Si la respuesta es que «es mejor dejarlo como está», que «se gestiona mejor así» o que hay que pagar algo para recuperar lo que ya pagaste, has encontrado exactamente lo que venías a buscar.


Preguntas frecuentes

¿Es mala señal que mi agencia gestione estas cuentas? No, es lo normal y lo práctico. Gestionar y ser titular son cosas distintas: lo sano es que la propiedad sea tuya y que ellos tengan acceso de administrador o de socio. Cuando un proveedor insiste en ser el titular, lo que está construyendo no es un servicio, es una dependencia.

Si el dominio está a su nombre, ¿puedo recuperarlo? Lo habitual es que se arregle hablando, porque casi nunca hay intención de retenerlo. Cuando no, existen procedimientos de resolución de conflictos, pero son lentos y cuestan dinero, y mientras tanto tu web y tu correo siguen colgando de ahí. Por eso esto se revisa antes y no después: la comprobación es gratis y el conflicto no.

No sé usar ninguna de estas herramientas. ¿Para qué quiero ser propietario? Para no necesitar permiso. Ser propietario no te obliga a entrar ni a tocar nada; te permite dar y quitar accesos el día que haga falta. Es la diferencia entre tener las llaves de tu local y que te abra siempre otro.

¿Cuánto tiempo lleva dejar todo esto en orden? Comprobarlo, una tarde. Arreglar lo que esté mal depende: un acceso se da en minutos, un cambio de titular de dominio tarda unos días y una transferencia de propiedad de la ficha de Google puede llevar semanas si el otro lado no responde. Nada de esto es urgente hasta que lo es.


Hazlo esta semana, aunque no pienses cambiar de agencia

Esto no va de desconfiar de nadie. Va de que el dominio, la ficha y las cuentas son los activos digitales de tu negocio y deberían figurar a su nombre por la misma razón por la que el contrato de alquiler del local figura a su nombre. La mayoría de las veces la revisión sale limpia y se tarda menos en hacerla que en leer este artículo.

Nosotros trabajamos al revés de como se cuenta aquí: el dominio se registra a nombre del cliente desde el primer día, las cuentas de publicidad y de medición se crean en su propio portafolio y nosotros entramos como gestores, y al terminar no hay nada que traspasar porque nunca fue nuestro. La oficina está en Alhaurín de la Torre, en Málaga, y da igual dónde esté tu empresa: esta parte se resuelve entera por videollamada.

¿Quieres que lo revisemos contigo? Escríbenos y repasamos las siete filas de la tabla una por una, también si al final lo dejas todo como está. Y si lo que necesitas es empezar de cero con el dominio bien puesto, puedes registrarlo a tu nombre en cinco minutos.


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