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Migrar una web sin perder posiciones en Google: la lista de comprobación completa

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Migrar una web sin perder posiciones en Google: la lista de comprobación completa

El día que estrenas web es el día que puedes perder diez años de Google

Nadie llama a una agencia para migrar una web. Se llama para tener una web nueva: más rápida, más bonita, con el catálogo bien puesto. La migración es lo que pasa por debajo, nadie la ve, y es la única parte del proyecto que puede salir tan mal que se note en la facturación del mes siguiente.

Y se nota siempre igual. Se publica la web nueva un jueves, todo el mundo está contento porque se ve mejor, y diez días después el teléfono suena menos. A las tres semanas alguien abre Search Console y encuentra cuatrocientas direcciones en error 404: las de la web vieja, las que llevaban años acumulando posiciones y enlaces. Eso no es Google castigándote: es una migración hecha sin mapa de redirecciones. La pérdida tiene arreglo, pero recuperar posiciones en octubre cuesta mucho más que no perderlas en septiembre.

Ésta es la lista con la que migramos nosotros. Sirve para hacerlo tú o para pedir cuentas a quien te esté haciendo la web.


Cinco migraciones distintas, y en cada una se pierde otra cosa

El error de partida es meter en el mismo saco cinco operaciones que no se parecen. El riesgo de perder posiciones no es el mismo en ninguna de ellas.

Qué estás cambiandoRiesgo de perder posiciones
Sólo el hosting, mismas direccionesBajo. Google no puntúa a tu proveedor
Sólo el diseño, mismas direcciones y mismos textosBajo, si el texto no se recorta
Las direcciones de las páginas (estructura, idiomas, categorías)Alto
El dominio enteroAlto
De http a https, o de www a sin wwwMedio, y es el que más se olvida

La frontera está en una pregunta: ¿van a cambiar las direcciones? Si la respuesta es no, la migración es un problema técnico de servidor. Si es sí, es un proyecto de posicionamiento y hay que tratarlo como tal.

Y una decisión que se toma aquí, no a mitad de camino: si vas a rehacer la web y además cambiar de dominio, migra en dos fases separadas por unas semanas. Si lo haces todo la misma noche y pierdes posiciones, no sabrás si la culpa es de las redirecciones, del contenido nuevo o del dominio. Y lo que no se localiza no se arregla antes de perder el trimestre.


Paso 1: el inventario de direcciones, antes de migrar nada

Aquí se decide la migración, y se hace antes de tocar nada. Necesitas la lista de todas las direcciones que Google conoce hoy de tu web. No la lista que tú crees que tienes: la que tiene él.

Sácala de cuatro sitios y júntalas. Lo que no esté en esa lista el día de la migración es lo que vas a perder:

  • Search Console, informe de Páginas. Exporta las indexadas. Ésta es la lista que importa: son las que te están trayendo gente.
  • Search Console, informe de Rendimiento por páginas. Ordena por clics de los últimos doce meses. Te da la prioridad: las veinte primeras son las que no puedes fallar.
  • Tu propio sitemap.xml, que suele traer páginas que ya nadie recuerda.
  • Los registros del servidor o Analytics, para pillar las direcciones que reciben visitas desde enlaces externos aunque no salgan en Google.

De esa lista salen las sorpresas valiosas: la nota de prensa de hace seis años que sigue enlazada desde un periódico, el PDF de tarifas que alguien comparte en un foro, la página de un servicio que ya no das y que aún recibe visitas. Ese valor se hereda si rediriges y se pierde del todo si no.

Guarda también, de esas veinte páginas, una captura de sus posiciones medias de hoy. Sin esa foto del antes no vas a saber después si has perdido posiciones de verdad o si es tu impresión.


Paso 2: el mapa de redirecciones, la pieza que salva las posiciones

El mapa es una tabla de dos columnas: dirección vieja y dirección nueva. Sin excepciones y sin huecos. Es trabajo aburrido y no se automatiza del todo, porque la única persona que sabe qué página nueva sustituye a cuál eres tú.

Cuatro reglas que no se negocian, porque cada una de ellas se paga en posiciones:

301, no 302. La 301 dice «se ha mudado para siempre» y traslada el historial, que es lo que hace que no pierdas posiciones. La 302 dice «vuelve luego» y no traslada nada. Es el fallo más repetido de todos y el más fácil de comprobar.

Un solo salto. Si la vieja A va a B y B va a C, tienes una cadena. Redirige A directamente a C. Las cadenas gastan presupuesto de rastreo y, en cuanto un salto intermedio desaparece, la redirección entera se rompe.

A la página equivalente, nunca todo a la portada. Es lo que se hace cuando se echa el tiempo encima, y Google lo trata casi como un 404: si el contenido que el visitante venía a buscar no está ahí, la redirección no sirve y pierdes esa posición igual. Si una página desaparece sin sucesora, redirige a la categoría más cercana.

También lo que no es una página. Imágenes, PDFs, el feed, las direcciones de categoría y etiqueta. En nuestra migración dejamos servida la carpeta de subidas de WordPress tal cual —42 MB y 261 ficheros— para no perder las imágenes que Google ya tenía indexadas ni los enlaces externos que apuntaban a ellas.

Y un detalle que suena a chiste hasta que te pasa: la web vieja sigue viva mientras tú migras. A mitad de proyecto nos cambiaron cuatro direcciones en el WordPress original, y el mapa hecho tres semanas antes ya no valía para esas cuatro. Vuelve a comprobar el inventario el día antes de publicar.


Paso 3: los cinco olvidos que de verdad hacen perder posiciones

Ninguno de los cinco sale en la reunión de diseño.

El noindex del entorno de pruebas. La web se prepara en una dirección provisional que hay que mantener fuera de Google, y eso se hace con una etiqueta noindex. Si viaja al lanzamiento, tu web nueva le está pidiendo a Google que no la enseñe: no pierdes posiciones, desapareces. Es la causa número uno de los desastres tras una migración. Compruébalo el mismo día, en el código de la página publicada.

Los canonicals apuntando al entorno de pruebas. El mismo problema con otra cara, y más difícil de ver porque la web se ve perfecta. En nuestra migración nos encontramos las 120 páginas declarando como dirección oficial la del servidor local. Ninguna herramienta visual lo detecta: hay que mirar el link rel="canonical" del HTML publicado.

La barra final. /servicios y /servicios/ son dos direcciones distintas. Elige una forma, aplícala en toda la web y redirige la otra. Si no, cada página tiene un duplicado de sí misma, y las posiciones se reparten entre las dos.

Los enlaces internos, reescritos. No basta con que la dirección vieja redirija: hay que cambiar los enlaces del menú, del pie y de dentro de los textos para que apunten a la nueva. Una web que se enlaza a sí misma a través de trescientas redirecciones funciona, pero va más lenta y cuesta más rastrearla.

El hreflang, si tienes idiomas. Las etiquetas tienen que apuntar a las direcciones nuevas y ser recíprocas: si la inglesa declara a la española y la española no declara a la inglesa, Google descarta el par entero y pierdes las posiciones de las dos.


Paso 4: el día de la migración

Migra a primera hora de un día laborable, nunca un viernes por la tarde: si hay que deshacer algo, quieres a todo el mundo disponible. Y en las dos horas siguientes, por este orden:

  1. Mira el robots.txt. Que no diga Disallow: /: es el otro apagón instantáneo.
  2. Abre el código de una página cualquiera: sin noindex y con el canonical apuntando al dominio bueno.
  3. Prueba a mano las redirecciones de las diez páginas con más clics del año. Que devuelvan 301 y lleguen a la página correcta de un solo salto.
  4. Envía el sitemap.xml nuevo en Search Console: es lo que le dice a Google que hay direcciones nuevas que mirar.
  5. Si has cambiado de dominio, usa la herramienta de Cambio de dirección de Search Console. Google es explícito en que sirve sólo para eso: mudanzas de un dominio o subdominio a otro. Para pasar a https o quitar el www no hace falta.
  6. Comprueba que la analítica mide y que el formulario de contacto envía. Una web nueva con el formulario roto es peor que no haber cambiado nada.

Y algo que no es técnico: no borres la web vieja. Guarda una copia completa, base de datos incluida. Si a la semana faltan tres páginas, tenerla es la diferencia entre diez minutos y dos días.


Paso 5: las semanas siguientes a la migración, y qué es normal

Aquí es donde la gente se pone nerviosa y toma malas decisiones. Google necesita rastrear la web entera otra vez para trasladar las señales, y eso no es inmediato: su documentación habla de unas semanas para que se mueva la mayor parte de las páginas de un sitio pequeño o mediano, y de más en los grandes.

Durante ese periodo vas a ver las posiciones moverse, y es normal. Lo que hay que distinguir es el movimiento de la avería:

Lo que vesMovimiento normal o pérdida de verdad
Las posiciones suben y bajan unos puestos durante dos o tres semanasNormal. Google está recolocando
«Página con redirección» en el informe de páginasCorrecto. Es lo que tiene que decir de una dirección vieja bien redirigida
«Descubierta: actualmente sin indexar» en páginas nuevasCola de rastreo. Si responden bien y están en el sitemap, se resuelve
Errores 404 de direcciones viejasAvería. Falta esa redirección. Añádela hoy
La web entera desaparece de golpeAvería grave. Mira noindex y robots.txt antes que nada
«Duplicada: Google eligió otra canónica»Revisa canonicals y la barra final

Dos cosas ahorran disgustos al leer esos informes. La primera: la fecha que enseña Search Console es la del último intento de rastreo, no la del descubrimiento, así que muchos errores que ves hoy son de una versión de la web que ya arreglaste. Compruébalo con la dirección en la mano antes de rehacer nada. La segunda: mejoran solos cuando Google vuelve a pasar. En nuestra migración, entre dos exportaciones separadas por cuatro días, las páginas marcadas como duplicadas bajaron de siete a cuatro y las descubiertas sin indexar de cincuenta y cinco a veintiséis, sin tocar nada entre medias.

¿Cuánto tiempo hay que mantener las redirecciones? Google recomienda dejarlas al menos un año, y todo el tiempo que puedas. Los enlaces externos que apuntan a tus direcciones viejas no los controlas tú y no se van a actualizar nunca: el día que quites la redirección, pierdes lo que traigan. Si mantienes el dominio antiguo, mantenlo pagado y con sus redirecciones vivas.


Preguntas frecuentes

¿Voy a perder posiciones seguro al migrar? No, si las direcciones no cambian y el contenido no se recorta. Si cambian, lo normal es un movimiento de unas semanas y una vuelta a donde estabas; lo que no es normal es una caída que se queda. Cuando una migración hace perder posiciones para siempre casi siempre hay una causa concreta: redirecciones que faltan, un noindex olvidado, o páginas nuevas con la mitad del texto que tenían las viejas.

¿Puedo cambiar de hosting sin perder posiciones? Sí. Google no puntúa a tu proveedor. Importa que no haya horas de caída durante el traspaso y que el https esté activo desde el primer minuto. Cambia los DNS cuando el sitio ya funcione y esté probado en el servidor nuevo, nunca antes. Y si lo que te frena es la web actual, mira primero si el problema es la velocidad o el plan de alojamiento: a veces no hace falta migrar nada.

¿Y si aprovecho la migración para reescribir todos los textos? Es la tentación clásica, y el motivo más frecuente de perder tráfico en migraciones donde las redirecciones estaban bien hechas. Direcciones y contenido a la vez son dos variables: si el tráfico baja, no sabrás cuál fue. Migra primero con los textos que tienes, comprueba a las tres semanas que has recuperado posiciones, y reescribe después. Si una página vieja traía visitas, lo que dice funciona: averigua por qué antes de tirarlo.

¿Merece la pena migrar de dominio sólo porque el nuevo me gusta más? Casi nunca. Un dominio con años de historial es lo más difícil de reconstruir que tiene una web, y aun bien hecha, una migración de dominio cuesta meses de recuperar las posiciones que tenías. Hazlo si cambias de nombre comercial, si te fusionas o si el dominio arrastra un problema real. No lo hagas por estética.


Por dónde seguir

Migrar sin perder posiciones no es difícil: es minucioso. El inventario, el mapa una a una y tres comprobaciones el día del cambio evitan casi todo, y lo puedes hacer por tu cuenta si tienes acceso a Search Console y al servidor. Lo que no se puede es improvisarlo la tarde del lanzamiento.

Si lo que tienes entre manos es una web nueva, empieza por decidir con qué la vas a construir antes que por el diseño: de eso dependen las direcciones. Si ya la tienes y lo que quieres es que rinda, eso es posicionamiento SEO, y va después de la migración, no en su lugar. Y si prefieres que la parte delicada la lleve alguien que ya ha migrado con el posicionamiento en marcha, nuestro trabajo de diseño y desarrollo web incluye el mapa de redirecciones y el seguimiento de las semanas siguientes.

Trabajamos con negocios de toda España desde nuestra oficina de Málaga. Si tienes una migración pendiente y te da miedo perder lo que ya tienes en Google, cuéntanos qué web tienes y te decimos qué hay que mapear antes de tocar nada.


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