Cómo elegir palabras clave para tu negocio sin pagar una herramienta
Por José Antonio González ·

El problema no es que no sepas SEO: es que no sabes cómo te buscan
Casi todo el mundo empieza por el sitio equivocado. Se sienta delante de una herramienta de pago, escribe el nombre de su sector, mira una columna de números y elige el que sale más alto. Tres meses después tiene una web escrita alrededor de una palabra clave que ni sus clientes usan ni él va a ganar nunca.
Elegir palabras clave no es un ejercicio de herramientas. Es un ejercicio de escuchar. Y la mayor parte de lo que necesitas ya lo tienes: tus facturas, tu bandeja de entrada, tu WhatsApp y el propio Google. Ninguna de esas cuatro fuentes cuesta dinero, y las dos primeras no las tiene tu competencia.
Este es el método que seguimos nosotros cuando entramos en un negocio nuevo, escrito para que lo puedas hacer tú. Se tarda una tarde.
Paso 1: tus mejores palabras clave están en las facturas del año pasado
Antes de escribir nada en Google, haz una lista de lo que de verdad has vendido en los últimos doce meses. No el catálogo entero: lo que ha salido.
Ordénalo por dos columnas: cuánto te deja cada servicio y cuántas veces lo has vendido. Eso ya te da una prioridad que ninguna herramienta conoce, porque ninguna sabe tus márgenes. De poco sirve elegir la palabra clave de lo que casi no vendes o de lo que vendes perdiendo dinero.
Y ahora la parte que más cambia el resultado: escribe cada servicio con las palabras del cliente, no con las tuyas.
Es el error más caro y el más repetido. El despacho pone «asesoramiento en materia de extinción de la relación laboral» y el cliente escribe «me han despedido qué hago». La clínica pone «tratamiento ortodóncico con alineadores transparentes» y la paciente escribe «ortodoncia invisible precio». El taller pone «diagnosis electrónica multimarca» y el conductor escribe «se me ha encendido una luz naranja en el coche».
Nadie busca en la jerga de tu sector, salvo tus competidores. Para hacer esa traducción no hace falta ningún programa: mira los últimos veinte correos, presupuestos y mensajes de WhatsApp que te han llegado y copia literalmente cómo lo pide la gente. Ahí están tus palabras clave, escritas por quien las va a buscar.
Paso 2: deja que Google te complete la lista de palabras clave
Con esa primera lista de palabras clave en bruto, abre el buscador en una ventana de incógnito —para que no te condicionen tus propias búsquedas— y usa tres cosas que están a la vista y casi nadie exprime.
El autocompletado. Escribe tu servicio y no pulses enter. Lo que te propone Google debajo son búsquedas reales, ordenadas por frecuencia. Después haz lo mismo añadiendo una letra: tu servicio + «a», tu servicio + «b», y así hasta la zeta. Salen decenas de variantes que jamás se te habrían ocurrido.
Los modificadores que revelan la intención. Repite la operación anteponiendo o añadiendo: cuánto cuesta, precio, cómo, mejor, opiniones, barato, urgente, cerca de mí, qué es. Cada uno pone al cliente en un punto distinto del camino, y eso importa más que el volumen.
Las cajas de la página de resultados. «Otras preguntas de los usuarios» y «Búsquedas relacionadas», al final. Son preguntas que la gente hace de verdad y, además, te está diciendo Google qué considera relacionado con tu tema. Despliega dos o tres: cada vez que abres una, aparecen más.
En una hora tienes cien o ciento cincuenta palabras clave candidatas. No te preocupes todavía por elegir: ahora toca recortar.
Paso 3: Search Console, las palabras clave que ya tienes sin saberlo
Si tu web lleva un tiempo publicada, tienes gratis algo que ninguna herramienta de pago puede darte: las palabras clave reales por las que Google ya te está enseñando. No una estimación de un modelo, no un rango: lo que ha pasado.
Está en el informe de Rendimiento de Google Search Console. Activa la columna de posición media y ordena por impresiones. Vas a encontrar tres cosas:
- Palabras clave que no sabías que tenías. Búsquedas por las que apareces sin haberlo pretendido. Si alguna se repite y encaja con lo que vendes, ahí hay una página que escribir.
- Las que están entre la posición 5 y la 20. Son el trabajo más rentable que existe: ya te conoce Google, ya tienes algo escrito y sólo falta hacerlo mejor. Subir del puesto 12 al 6 es mucho más barato que entrar de cero en una búsqueda nueva.
- Las que traen impresiones y ningún clic. O sales muy abajo, o tu título no dice lo que el que busca quería oír. Eso último se arregla en diez minutos.
Dos advertencias prácticas. Search Console guarda dieciséis meses y luego borra: exporta el informe entero una vez al año si te interesa comparar temporadas. Y filtra por página, no sólo por consulta, para ver qué búsquedas está atrayendo cada texto que ya has publicado.
Si no tienes web todavía, sáltate este paso. Es el único del método que necesita historial.
Lo que el Planificador de palabras clave te va a dar y lo que no
El Planificador de palabras clave de Google Ads es gratuito y sirve para descubrir ideas, pero conviene saber qué estás mirando. Si tu cuenta no tiene campañas activas con gasto, Google no te enseña cifras: te enseña rangos muy anchos, del tipo 100 – 1 K o 1 K – 10 K. Entre cien y mil búsquedas al mes hay toda la diferencia del mundo, y ese rango no te deja decidir nada.
Úsalo, entonces, para lo que sí hace bien: sugerirte agrupaciones y palabras clave que no habías pensado. Para elegir, no.
Con Google Trends pasa algo parecido y también conviene entenderlo: sus números no son búsquedas, son valores relativos de 0 a 100. Sirven para dos preguntas concretas y muy útiles: cuál de dos maneras de decir lo mismo se usa más, y en qué meses del año sube tu servicio. Para el calendario de contenidos vale su peso en oro; para estimar tráfico, no vale.
Paso 4: mira quién está en la primera página antes de elegir
Este es el filtro que casi nadie aplica y el que más disgustos ahorra. Antes de quedarte con una palabra clave, búscala en Google y mira quién está arriba. No hace falta ninguna herramienta de análisis de competencia: los resultados te lo cuentan.
| Lo que ves en la primera página | Qué significa |
|---|---|
| Portales, directorios y comparadores nacionales | Vas a competir contra empresas que viven de ese resultado. Elige otra |
| Wikipedia, prensa, definiciones | La palabra clave es informativa: no vende, aunque tenga volumen |
| Negocios parecidos al tuyo, con webs normales | Aquí sí puedes entrar |
| El paquete de mapas con tres fichas | Se gana con la ficha de Google, no con un artículo |
| Resultados que no responden bien a la pregunta | La mejor oportunidad que existe: hay hueco |
Y fíjate en lo que la gente encuentra cuando busca lo tuyo. Si los cinco primeros son páginas de precios y tú ibas a escribir la historia de tu empresa, no vas a entrar ahí, por muy bien escrita que esté.
Paso 5: ordena tus palabras clave por intención, no por volumen
Ya tienes la lista de palabras clave limpia. Ahora clasifícala en tres montones, y elige en este orden:
- Quiere comprar ya. Lleva dentro precio, presupuesto, cerca de mí, urgente, contratar, el nombre del servicio a secas. Son pocas búsquedas y son las que pagan las facturas. Empieza por aquí siempre.
- Está comparando. Mejor, opiniones, alternativas, X o Y, cuánto cuesta. Todavía no ha decidido a quién llamar, y ahí es donde te lo juegas contra la competencia.
- Sólo quiere saber. Qué es, cómo funciona, por qué. Traen mucho tráfico y poca venta. Están bien para ganar autoridad y para que Google entienda de qué va tu web, pero si sólo escribes de esto, tendrás visitas y el teléfono callado.
El error clásico es justo el contrario: empezar por el montón tercero porque es el más fácil de escribir. Una web con cuarenta artículos informativos y ninguna página de servicio bien hecha es una web que no vende.
Y no descartes una palabra clave por tener pocas búsquedas. Una palabra clave de cuatro términos que describe exactamente lo que haces trae menos gente, pero trae a la que llama. Es la diferencia entre ser el sexto de una búsqueda enorme y el primero de una pequeña que convierte.
Paso 6: una palabra clave, una página
El último paso es el que arruina más trabajo bien hecho. Tienes tu lista de quince o veinte palabras clave y la tentación es meterlas todas en la portada.
No funciona así. Cada palabra clave principal necesita su propia página, con su título, su dirección y su texto. Si tienes cinco servicios, son cinco páginas, no una portada con cinco párrafos. Si dos palabras clave significan lo mismo —«fontanero urgente» y «fontanero 24 horas»—, van juntas en la misma página, porque si les haces dos, compiten entre ellas y Google elige una: has hecho el doble de trabajo para el mismo resultado.
Dónde ponerla, por orden de importancia: el título de la página, la dirección, el primer párrafo, un encabezado y el texto alternativo de alguna imagen. Y luego escribe con normalidad. Repetirla treinta veces no ayuda desde hace años, y además se nota al leer.
Un truco de comprobación que no cuesta nada: léelo en voz alta. Si suena raro, sobra.
Cómo saber, tres meses después, si elegiste bien
Vuelve a Search Console y compara. No mires el número de visitas totales, que sube y baja por mil razones: mira la posición media de las palabras clave concretas que elegiste y si han empezado a traer clics.
Revisa la lista entera cada tres o seis meses, y antes si cambias de servicios, subes precios, abres en otra provincia o aparece un competidor nuevo en tu primera página. La forma de buscar de la gente cambia menos de lo que dicen, pero cambia.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas palabras clave necesito para empezar? Menos de las que crees. Una palabra clave principal para toda la web —lo que eres— y entre tres y siete secundarias, una por cada servicio que de verdad quieras vender. Una lista de doscientas no se puede trabajar y acaba sin usarse entera.
¿Sirve de algo el Planificador si no pago anuncios? Para descubrir ideas y agrupaciones, sí. Para decidir, no: sin campañas activas sólo verás rangos anchos, y entre el extremo bajo y el alto de esos rangos hay decisiones distintas. Complétalo con el autocompletado, con las preguntas de la página de resultados y con tu propio Search Console, que son datos y no estimaciones.
¿Y si la palabra clave que quiero no aparece en ninguna herramienta? Puede que no tenga volumen medible y aun así te traiga clientes. Las herramientas dan por cero mucha cola larga. Si en tus últimos presupuestos alguien te lo pidió con esas palabras clave, hay demanda: escribe la página y mira qué pasa en Search Console en dos meses. Eso sí es medir.
¿Puedo hacerlo yo sin contratar a nadie? Sí, y este artículo es el método completo. Lo que suele fallar no es el análisis, es lo de después: escribir las páginas, mantenerlas y revisar el resultado cada trimestre. Si ese trabajo no va a caber en tu semana, entonces sí tiene sentido delegarlo.
Por dónde seguir
Si ya tienes elegidas tus palabras clave y lo que te falta es convertirlas en páginas que posicionen, eso es posicionamiento SEO y es lo que hacemos. Si tu negocio depende de que te encuentren en tu zona, empieza por la guía de SEO local, que es donde una lista corta y bien elegida rinde más rápido.
Trabajamos con negocios de toda España desde nuestra oficina de Málaga, y la primera conversación no cuesta nada: cuéntanos qué vendes y te decimos por qué palabras clave merece la pena que pelees.
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